Luciano De Cecco, capitán eterno y emblema del vóley argentino: «Todas las veces que quise retirarme, a los 4 días cambié de idea”
(Por Constanza Vanzini – El Gráfico).- LUCIANO DE CECCO atiende desde Polonia, lejos del ruido y también lejos de los flashes. Como casi siempre.
No es una pose: es su manera de habitar el deporte. El histórico armador de la Selección Argentina reflexiona sobre el paso del tiempo, su salud mental y una carrera que atraviesa más de dos décadas con la misma convicción: su amor por el vóley.
En diálogo con El Gráfico, un emblema del deporte argentino que trascendió su disciplina definitivamente con la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021 también se refirió a otros grandes ídolos como Diego Maradona y Lionel Messi e incluso una leyenda del vóley nacional como Marcos Milinkovic.
Luciano De Cecco, un ícono del deporte argentino
Para De Cecco, ningún logro se explica sin el equipo: “Yo represento al grupo. Cualquiera que esté en la terna no está solo ahí. Siempre pienso que ojalá fueran colectivos, pero estar es un gran honor para todos y más compartirla junto a Agustín y Bianca, que son el futuro”.
Ese pensamiento resume buena parte de su recorrido. Capitán y referente del vóley argentino, De Cecco convive con nuevas generaciones y reconoce: “Yo estoy terminando, otros están empezando. Y eso me llena de orgullo”.
Según su mirada, el vóley creció en cantidad, en ambición y en identidad. Destaca el trabajo de entrenadores, federaciones y formadores, y celebra que cada vez más chicos y chicas sueñen con llegar a una selección provincial o nacional. “Eso habla bien del voley argentino y de lo que representamos como selección: que alguien nos vea y quiera ser como nosotros”, sostiene.
A los 37 años, De Cecco no se permite poner fechas. Ni para el retiro ni para el cierre de su ciclo en la Selección. “Todas las veces que quise retirarme, a los cuatro días cambié de idea”, confiesa entre risas. Vive el presente, escucha al cuerpo y prioriza el disfrute: “Todavía me divierto, tengo ganas y lo disfruto. Cuando sea el momento cerraré la puerta”.
La salud mental
En el último Mundial alcanzó un récord histórico: se convirtió en el voleibolista argentino con más participaciones mundialistas. Sin embargo, lejos de celebrarlo como una marca personal, lo relativiza: “No juego para romper récords. Juego para ganar y para que la selección esté siempre entre los mejores”. Su obsesión sigue siendo colectiva: clasificarse a Juegos Olímpicos, competir en Mundiales y sostener una identidad que trascienda nombres propios.
Ese equilibrio entre experiencia y disfrute define su presente: “Hoy me divierto más que cuando era joven. Sé cómo funciona todo, domino muchas cosas y otras sigo aprendiéndolas. Estoy donde quiero estar y llevo la vida que siempre quise”.
Maradona, Messi y De Cecco: tres formas de llevar la celeste y blanca
De Cecco se ganó un lugar entre los grandes ídolos del deporte argentino. Una lista destinada sólo para pocos que tiene a Messi y Maradona como las figuras más populares.
El santafesino guarda un recuerdo imborrable del día que conoció a Diego. Fue en 2007 de la mano de Marcos Milinkovic, otro histórico jugador de la Selección: “Yo había visto un video y dije, ´uy, qué groso conocer a Maradona’. Y una vez me dijo acompañame que te voy a llevar a un lugar. Yo estaba a un costado, Marcos era la figura. Estábamos justo en un evento y nos saludamos. Estar ahí en el mismo lugar, techo y paredes que Maradona. Dejame acá y que se caiga el techo, no me importa. Cosas de fan que cualquiera entenderá”.
Con Lionel Messi la historia fue distinta, más lejana, pero igual de simbólica. Nunca llegaron a cruzarse personalmente, aunque De Cecco se dio el gusto de hacerle llegar una camiseta firmada por toda la Selección Argentina de vóley. “Nunca tuvo nada de vóley, así que me conformo con que tenga la remera”, cuenta. Para él, Messi pertenece a otra dimensión: “Después de los presidentes del mundo, es la persona más reconocida. Es de otro planeta. Increíble”.
De Cecco no es ajeno a lo que genera la Selección de cara al Mundial 2026 y como todo atleta de alto rendimiento sabe que el equipo de Lionel Scaloni cargará con una presión enorme tras haber sido campeón. “El mundo espera que repita, que Messi se ponga la capa de Superman”, analiza.
Su deseo es simple: “Ojalá transformen esa presión en motivación, que jueguen el mejor fútbol individual al servicio del equipo”. Una frase que, sin proponérselo, también funciona como símbolo de su propia carrera.
Un ping pong con De Cecco
De Cecco y su depresión tras los Juegos Olímpicos de Tokio 2021
Hace tiempo, De Cecco contó sin rodeos que atravesó una depresión profunda después de los Juegos Olímpicos de Tokio: “Toqué el quinto subsuelo y es un lugar al que no quiero volver nunca”. Contarlo no fue sencillo, pero entendió que su voz podía ayudar a otros: “Yo creía que no, pero después hablando con un amigo entendí que si alguien me escucha, se identifica y ve una salida, ya haberlo contado vale la pena”.
No brinda recetas, no idealiza procesos, habla desde la experiencia propia: “Hay que dejarse ayudar. Siempre hay luz al final del túnel”.
Luciano De Cecco no necesita estridencias para ser un ícono. No persigue récords, no se enamora de los premios y no habla de sí mismo como una figura. Representa otra cosa: la constancia, el equipo, la paciencia, la palabra con la que se define, y una forma de entender el deporte como un compromiso diario. En un país de héroes ruidosos y de alto perfil, construyó en silencio un legado que quedará para siempre.
Fotos: AFP
