La Misión Race: ¿Cómo es correr la carrera más dura de la Argentina?
(Por Fede Sánchez Parodi).- La Misión Race es una competencia organizada por el Gurí Aznarez que se desarrolla en la Patagonia Argentina y que tiene como distancia central las 100 millas.
Esta carrera, que por lo general se suele desarrollar en Villa La Angostura, hoy en día se realiza en febrero, cuando el clima suele ser más estable, con jornadas en las que el calor suele impactar.
Vale destacar esto porque también se ha realizado en diciembre, cuando también puede llover, y eso volver a la prueba más exigente, con nevizcas y bajas temperaturas.
La Misión, la carrera más dura de la Argentina
Este texto sobre La Misión está enfocado en el corredor amateur, y no en el de élite, que corre a máxima velocidad, con equipamiento de última tecnología y minimalista.
Hay que explicar que para el «corredor popular o amateur» esta competencia se basa casi todo en un trekkineo constante, con ascensos a cerros y una carga de material obligatorio de entre 4 y 8 kilos.
Con esto, la mayoría de la gente estará completando la prueba en un tiempo estimado de entre 48 y 72 horas, lo que lleva a tener que dormir en medio de la montaña al menos una noche.
Seguir cintas, caminar con un ritmo sostenido, dormir en diferentes horarios, a un costado del camino, manejar la hidratación y alimentación son aspectos a tener en cuenta.
¿Qué comer?
Esta es una carrera en la que te van a decir «lleva lo que quieras y que te haga bien», y para un principiante, esto sonará complicado de entender.
¿Qué quiere decir? Que un chocolate, o galletitas o un sandwich de jamón y queso te pueden dar suficiente energía física como mental (con un premio por el esfuerzo) para seguir adelante.
Dado que no es una carrera en la que los puestos de abastecimiento son las estrellas (no es El Cruce, por decir), uno tiene que enfocarse en tener lo suficiente como para autobastecerse y premiarse.
El gimnasio es un aliado
Más allá de tener que correr para ganar capacidad aeróbica, la fuerza de piernas se vuelve clave, porque las subidas y bajadas (y más con peso en los hombros), buscarán y precisarán esa potencia.
Además, el tren superior juega una partida decisiva. La fuerza de brazos y hombros permite portar la mochila con todo el material obligatorio con mayor facilidad.
Por ello, hay que pensar que las subidas a cerros pueden durar un mínimo de 40 o 60 minutos, por lo que se precisará la suficiente resistencia durante toda la marcha.
¿Quién me mandó a anotarte? Cambios de humor y alucinaciones
A la hora de encarar una competencia de 100 millas, el corredor debe asumir que tendrá diferentes momentos en pleno circuito, pasando por la famosa pregunta ¿Quién me mandó a anotarte? en medio de una subida interminable.
Además, también debemos saber que todo pasará. Porque el odio a todo lo que se te ponga delante aparecerá al ver una subida interminable, como también aparecerá la felicidad al estar delante de una vista panorámica única.
Aparte, las alucionaciones por estar mal descansados, exhaustos, mal comidos y en medio de una carrera interminable, será obvio que aparecerán.
En conclusión, es una carrera muy recomendable para ser parte, que será muy odiada en el momento y amada desde la llegada a la eternidad. El corredor dirá muchas veces «nunca más», y al año siguiente estará de nuevo en la línea de largada. Merece la pena hacerla al menos una vez en la vida.
Web para anotarse AQUÍ
Nota de Redacción: El autor de esta nota tiene 7 medallas finisher en 100 millas de La Misión, junto con un debut fallido y DNF, debiendo abandonar en el km 100 por ampollas (gigantes) en los pies en la edición de diciembre del 2011.
