«Llegué última pero me siento ganadora»: la inspiradora historia de Ely, la mujer de 64 años que soñaba con correr una maratón y la terminó en más de 7 horas
Ely Osorio tardó 7 horas, 18 minutos y 34 segundos en llegar a la meta en la maratón de Santiago de Chile.
Ni la artrosis en las rodillas ni el poco tiempo de entrenamiento semanal le impidieron correr los 42k. Tampoco las cuatro horas al día que debe viajar en bus para ir y volver del trabajo, la menor resistencia física que tiene una persona a los 64 años, o haber comenzado a correr cuando ya era mayor, a diferencia de quienes han desarrollado toda una vida haciendo deporte.
O quizás es al revés. Precisamente porque ha enfrentado grandes desafíos -como criar prácticamente sola a sus tres hijos o vivir en una zona de bajos recursos económicos- desarrolló una fortaleza a prueba de balas.
Cuando Elisabeth Osorio se levantó ese domingo de abril a las cinco de la mañana para correr la Maratón de Santiago de Chile, nada de eso estaba en su cabeza porque tenía un solo objetivo: cruzar la meta.
El plan no era marcar un tiempo, sino llegar al final de la carrera y regresar a casa con una medalla de maratonista. Pero como demoró mucho más que el resto de los más de 33.000 competidores, le pasaron cosas inesperadas.
Como cuando se le acabó el agua y -como era tarde- ya estaban cerrados los puntos de hidratación. O cuando se perdió en medio del camino.
Tras encontrar la ruta, cansada y casi sin aliento, siguió corriendo a su propio ritmo. El público, las cámaras de televisión y, por cierto, los demás competidores ya no estaban.
Fuente de la imagen,Cortesía @antoniovalencia_h
¡Vamos Ely, dale Ely!
Se suponía que la carrera había terminado tras la llegada de los miles de maratonistas que viajaron hasta Chile provenientes de 43 países y la premiación del keniano Cornelius Chepkok, con un tiempo de 2:09:48 en la categoría masculina, y la etiope Tigst Belew, con una marca de 2 horas y 27 minutos en la categoría femenina.
Pero lo cierto es que la carrera aún continuaba con Elisabeth Osorio en el bastión de la retaguardia. En la meta, frente al palacio presidencial, apenas quedaban los trabajadores encargados de desmontar los últimos vestigios del evento.
Cerca de ahí, un grupo de personas sentadas en un restaurante se dio cuenta de que alguien se aproximaba corriendo.
¿Corriendo?, sí corriendo. ¿Corriendo la maratón? Sí, corriendo la maratón.
A medida que se acercaba, se dieron cuenta de que la mujer vestía una camiseta morada con el número 7613, la bandera de Chile y su nombre estampado con letras blancas: Ely.
Fuente de la imagen,Cortesía Elisabeth Osorio
«¡Vamos Ely, dale Ely!», comenzaron a gritarle mientras la aplaudían junto a los transeúntes que por casualidad se encontraron con la escena.
Fue así como después de siete horas Elisabeth Osorio se convirtió en la última maratonista en llegar a la meta.
«Llegué última, pero me siento ganadora», cuenta emocionada. La verdad, dice, «no se puede explicar la alegría que uno siente en el pecho.»
«Fue una carrera larguísima, pero la terminé. Yo me sentí tan feliz, tan contenta… escuchar esa algarabía de la gente, las vuvuzelas. Es una emoción tremenda que nunca en mi vida hubiera esperado».
Ese día Ely, la última campeona de la maratón, regresó a su casa con una medalla.
