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Trabajo de movilidad: ¿En qué se diferencia con el de los estiramientos?

Durante las sesiones de estiramientos estáticos, se mantiene una posición concreta durante un tiempo determinado, normalmente unos 30 segundos. Con este tipo de movimientos, uno se puede enfocar en el trabajo de la flexibilidad de los músculos, afirma Smith.

Sin embargo, la movilidad es fundamental en situaciones en las que se hace hincapié en el movimiento de las articulaciones dentro de rangos específicos, como en los deportes que requieren cambios rápidos de dirección o profundidad de movimiento (por ejemplo, baloncesto, levantamiento de pesas).

Los ejercicios de movilidad aumentan la producción de líquido sinovial, lo que reduce la fricción y el desgaste de las articulaciones. Esto mejora la eficacia de los movimientos, permitiendo una mayor agilidad y precisión. Además, el trabajo de movilidad aumenta la elasticidad de los músculos y el tejido conjuntivo, reduce el riesgo de distensiones y esguinces al mejorar la absorción de la fuerza, y aumenta la coordinación neuromuscular, garantizando una activación muscular óptima.

También puede contribuir significativamente al bienestar psicológico. Varios estudios demuestran que, al centrarse en los movimientos articulares y el compromiso muscular, las personas pueden desarrollar una mayor propiocepción, es decir, el sentido de la posición del cuerpo en el espacio. Esta mayor conciencia puede mejorar la postura, la coordinación y el control general del cuerpo.

En algunos casos, demasiados estiramientos estáticos pueden dificultar la movilidad. «Si se realizan más de 60 segundos de estiramientos estáticos, sin combinarlos con ninguna actividad dinámica, pueden producirse alteraciones (atléticas) que suelen oscilar entre el 3 % y el 7 %», asegura David Behm, profesor de investigación de la Universidad Memorial de Terranova (Canadá).

Aunque estos pequeños descensos no sean significativos para ti, son un claro indicio de que los estiramientos estáticos por sí solos no son el secreto de una preparación adecuada. En su investigación, Behm descubrió que una cantidad adecuada (unos 30 segundos por estiramientocombinada con estiramientos dinámicos y movimientos activos elimina estas disminuciones del rendimiento.

¿Cómo incorporar el trabajo de movilidad a tu entrenamiento?

La movilidad es necesaria para las tareas cotidianas, como subir escaleras o sentarse en una silla, por lo que Behm sugiere que el trabajo de movilidad forme parte de la rutina diaria. Sin embargo, si eso no es factible, dice que hay que intentar realizar al menos tres sesiones semanales cortas.

En la revisión sistemática de 2024 de la que Behm fue coautor, los investigadores enfatizaron la importancia de la consistencia sobre el volumen. «El entrenamiento regular de movilidad con un mínimo de dos a tres veces por semana parece ser más importante que el volumen por sesión», escribieron.

Estos movimientos no tienen por qué ser complicados. Piensa en un corredor haciendo saltos exagerados antes de esprintar o en un nadador haciendo círculos con los brazos. Cada ejercicio se centra en mover las articulaciones a través de un rango específico de movimiento.

Si no sabes qué hacer, Smith recomienda que te preguntes: ¿Qué tipo de movimientos voy a hacer? ¿Dónde tengo que moverme sin restricciones? ¿Cuáles son las exigencias de mi deporte? Estas preguntas pueden ayudar a orientar los movimientos de amplitud a los que querrás dar prioridad.

Integrar los ejercicios de movilidad en la rutina diaria no siempre requiere sesiones de entrenamiento específicas. Haz pequeñas pausas a lo largo del día para realizar ejercicios sencillos de movilidad. Esto puede incluir estirar el cuello, los hombros y las muñecas si trabaja en un escritorio, o ponerse de pie y realizar suaves balanceos de piernas o rotaciones de cadera.