sociedad

Uno de los protagonistas de La Sociedad de la Nieve y su pasión por correr

El running es sinónimo de bienestar, tanto mental como físico. Y eso lo sabe muy bien Felipe González Otaño, el actor que saltó a la fama en La Sociedad de la Nieve y es un apasionado por correr.

Con reciente participación en las competencias K21 de Villa Pehuenia y Tandil, se lo suele ver trotando cerca del Hipódromo de San Isidro.

Al mismo tiempo, tendrá en pocos días un duro desafío, debutar en l Maratón de Buenos Aires, siendo uno de los 15 mil runners que recorrerán la Ciudad buscando coronarse como finishers.

Constancia y salud mental

A la hora de hablar de las virtudes y beneficios que le brinda la actividad, Felipe González Otaño expresa: «En el running encontré un lugar dónde poner la pasión que llevo dentro y, al mismo tiempo, tener constancia, dado que la actuación es una profesión hermosa pero con tiempos muertos».

«Lo que te da el running es el beneficio de poder tener una mejor salud mental y el estar enfocado, pero que al mismo tiempo te genere un bienestar físico», remarca el actor, que también tiene participación en cintas de terror bajo la conducción de un director extranjero.

Al mismo tiempo, a la hora de hablar de su pasión por la naturaleza y el correr en entornos diferentes, Felipe expresó: «Me gustan tanto las carreras de calle como las de trail. Por un lado,  en el runnig hallé la posibilidad de estar en un ámbito cotidiano y sumarle el grado competitivo, mientras que en la montaña tenes la chance de estar en contacto con tu lado aventurero».

Subir de peso, un desafío

En la película La Sociedad de la Nieve, Felipe interpretó a Carlos Páez, el bromista del grupo de los rugbiers uruguayos atrapados en el accidente aéreo.

Para la grabación de la película, el actor debió subir 8 kilos, por lo que en un comienzo realizó ejercicios de fortalecimiento, con mucho trabajo de gimnasio. «No nos dejaban correr porque perderíamos volumen físico al tener que buscar un cuerpo de rugbier», recuerda.

Posteriormente, al tener que bajar alrededor de 15 kilos, comenzó a correr en la cinta del hotel donde estaban alojados, pero eso le duró poco tiempo. «Como tuvimos que perder tanto peso, llegó un momento en que no tenía energía», agregó.

sociedad